¿Cansado de la coherencia en sus conversaciones familiares? ¿Hasta la coronilla de ver cómo pasa de los asuntos familiares al gasto mensual en el gas con total naturalidad, sabiendo que ambas cosas están relacionadas?1 ¡No se preocupe! Hoy, con la semana y la rutina dando su pistoletazo de salida, le enseñaremos cómo mezclar las cosas con labia. Su vida sufrirá un cambio radical y no pasará otro aburrido período de siete días.
Muy bien, adelante. ¡Usted, lector! ¿Ha probado a decir en un mismo enunciado cosas que no casen? Si lo ha hecho -aunque sea de manera inconsciente-, consideramos que tiene allanado un poco su camino al éxito. Le propondremos que hable, por ejemplo, de fútbol y, a continuación, de las medusas de la costa mediterránea. Para un mejor entendimiento, se lo explicaremos de manera más clara:
¿Ha comprendido? Lo resumo aún más, ha de hablar, preferiblemente, en un mismo enunciado de cosas que guardan muy poca relación o ninguna. Vamos, lo que sería mezclar velocidad y tocino. Insistiendo en el tema, le mostraré más ejemplos:
Finalmente, con la esperanza de que haya entendido bien de qué va la cosa, me despido avisándole de los efectos secundarios si lo lleva a la práctica. Sus familiares le mirarán con cara de estupor y, en casos graves, le ignorarán. Hasta adquirirá cierta fama y su nombre irá asociado a apelativos como “El Loco”, “El Estúpido” o “El Mezclador Profesional De Cosas sin Ton ni Son”, por ejemplo. Como recomendación personal, haga este experimento en su casa, frente al espejo, con las consiguientes precauciones. ¡Mezclar velocidad y tocino es peligroso!
1 Fernanda, ¿has visto que estamos mal? ¡El hijo nos consume el sueldo! ¡Y el gas anda muy caro!
Espacio patrocinado por la señorita PEPSI, que te pide más y más cuando vacías su ligero cuerpo de aluminio.
Ah, ya lo pillo, es igual que hablar de que esta entrada es muy buena gracias a los Ice Climbers. Interesante.
Exacto, ¿me permite el anunciarme acá?
A ver… soy Tsukasa Hiiragi y hablo 19 idiomas. Te enseñaré cómo hacer brujería, magia negra y, lo mejor de todo, mezclar velocidad con tocino. Asimismo, le haré artículos más interesantes a su medida. ¡Ah, y tengo el pelo morado! Mi teléfono es 191029999 -siempre que sepa cómo usar ese móvil Mitsubushi, claro- y vivo en Calle Falsa 456, Tokio.
PD: Soy una maldita figura de plástico encerrada en el cuarto de una fémina con pelo morado que no para de torturarme con yaoi de Full Metal Panic.